Equidad y Salario Mínimo

Equidad y Salario Mínimo
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Durante el presente estallido social uno de los temas que ha sido abordado destacadamente es el del salario mínimo. Se ha propuesto por algunos agentes elevar dicho salario desde su nivel actual, cercano a $300.000, a niveles del orden de $500.000. Se ha objetado por algunos sectores que tal alza sería muy difícil de solventar por parte de las empresas, especialmente en el caso de las PYMES, que se verían forzadas a despedir personal incrementando así la cesantía.

 Por su parte, el gobierno ha propuesto elevar el salario mínimo a alrededor de $350.000, mediante un bono que sería de cargo fiscal, evitando así la presunta cesantía.

 En este artículo exploraremos la situación actual y la proposición del gobierno desde el punto de vista de la equidad. Nuestro planteamiento se basará en que el salario mínimo debiera ser tal que se ubique por sobre la línea de pobreza definida por el Ministerio de Desarrollo Social. Esta línea está definida en función del número de integrantes del hogar, y se reproduce a continuación.

Además, los hogares reciben un monto por concepto de asignación familiar, de cargo del estado, definido por la siguiente tabla, en función del ingreso bruto de quien percibe dicha asignación:

De lo anterior resulta claro que un hogar con un único integrante queda por encima de la línea de pobreza. Sin embargo, una persona que percibe el ingreso mínimo y tiene 2 cargas familiares ya queda por debajo de dicha línea, incluso si se considera el complemento de ingresos derivado de la asignación familiar. La situación se hace aún más grave a medida que aumenta el número de cargas familiares. Es esto lo que llamaremos la fundamental inequidad del salario mínimo en su forma actual.

 En este artículo intentaremos mostrar que es posible recuperar la equidad por la vía de aumentar el monto de la asignación familiar. En el gráfico siguiente se muestra, en función del número de cargas familiares, la línea de pobreza, el sueldo mínimo actual, el incremento propuesto por el gobierno y nuestra proposición, para un valor de $70.000 para la asignación familiar.

  Se observa claramente que tanto la situación actual como la proposición del gobierno dejan a las familias numerosas por debajo de la línea de pobreza. Nuestra proposición, en cambio, mantiene el ingreso por sobre dicha línea para todos los tamaños de hogar.

 Naturalmente, para evitar nuevas inequidades sería necesario aumentar la asignación familiar no sólo para quienes perciben el sueldo mínimo, sino al menos para todos quienes perciben actualmente dicha asignación. Nuestra proposición es que el valor de la asignación familiar se vaya reduciendo progresivamente hasta hacerse cero para un sueldo bruto del orden de $1.050.000. Así, por ejemplo, para un sueldo bruto de $500.000, la asignación sería de aproximadamente $50.000.

Ello significa que un trabajador con tres cargas familiares que recibe el salario mínimo quedaría con un ingreso total de $510.000 ($300.000 más 3 x $70.000). Si recibe un salario de $500.000, quedaría con un ingreso total de $650.000 (500.000 más 3 x $50.000).

 Dado que la asignación familiar no es imponible, el monto líquido recibido resulta igual al monto total. Por otra parte, como es de cargo del estado, no produciría un incremento de costos para las empresas y por lo tanto serían capaces de mantener el personal actual. Sin embargo, se produciría un incremento en la demanda al contar los trabajadores de rentas más bajas con un mayor ingreso, lo cual incrementaría las ventas y podría producir incluso la necesidad de contratar personal adicional. De este modo, tanto el empleo como la actividad económica se verían favorecidos.

 En cuanto al financiamiento, podría provenir de los recursos inicialmente asignados a incrementar el sueldo mínimo con cargo al fisco, de los recursos actualmente asignados al pago de asignaciones familiares, del denominado “bono marzo” y de diversas prestaciones sociales para familias bajo la línea de pobreza que ya no serían necesarias.

 Sin embargo, es posible que estos recursos disponibles sean insuficientes, lo cual abre dos opciones: la primera, es que se decida usar recursos adicionales con cargo al presupuesto fiscal; la segunda, que el incremento propuesto se aplique gradualmente en forma similar a lo ya propuesto para el pilar solidario. En cualquiera de los dos casos, se produciría un avance substancial en el mejoramiento de la equidad para los trabajadores de sueldos más bajos.

 Naturalmente, lo propuesto es sólo una medida de corrección mínima para superar parte de las actuales inequidades. Queda por lo tanto abierto el tema de si este salario mínimo corregido requiere aún otros incrementos.

 Tristán Gálvez Pérez

Ingeniero Civil U de Ch